Archivo
Archivo

A quienes ponen en duda que el ambiente tiene su peso propio y no debería quedar sumergido entre las carpetas de otras instituciones, Franklin Rojas-Suárez, director ejecutivo de Provita, les propone taparse la nariz, dejar de respirar por varios minutos “y luego hablamos”.

La eliminación del Ministerio del Ambiente como instancia con peso propio para sumergirlo en el Ministerio del Poder Popular para la Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo les cayó como un balde de agua fría a las organizaciones ambientalistas del país. Pero en el ánimo de Rojas-Suárez y el de Alejandro Luy, gerente general de la organización Tierra Viva, se encuentra, más que el reclamo, la invitación al Gobierno Nacional a rectificar.

“Nadie esperaba que se diera este cambio”, sostiene Luy, en entrevista con el Correo del Orinoco. Rojas-Suárez, por su parte, insiste en dejar a un lado “temas especulativos y partidistas” y señala que, aun cuando nadie pone en duda la necesidad de una reingeniería del Gobierno, la realidad es que con el llamado sacudón se fusionaron ministerios “que no tienen naturaleza afín, y eso nos preocupa”. Asevera que, aunque el entorno de la vivienda es el hábitat humano y requiere tomar en cuenta consideraciones ambientales, “la esencial del Ministerio del Ambiente (Minamb) no se respetó”.

Riqueza verde

El ambiente es uno de los recursos más importantes para el desarrollo del país, ratifica Luy, quien admite que tal vez esto no es suficientemente conocido por la ciudadanía y por los gobernantes.

El biólogo recuerda que 70% de la electricidad que se consume en Venezuela proviene de la fuerza del agua, “y eso depende de que haya parques nacionales protegidos y cuencas conservadas”. Además, “80% del agua proviene de parques nacionales y necesitamos el aire para respirar”. Esos datos justifican “un ministerio del ambiente en un país como Venezuela, que además es una de las naciones con mayor diversidad”.

La ciudadana o el ciudadano común pueden pensar que ambiente es igual “a pajaritos y maticas”, sentencia, pero la realidad es que el ambiente es, también, seguridad alimentaria; servicios y actividades que generen recursos a la nación, como el turismo. “La diversidad biológica y el ambiente no son una entelequia. El turismo, tampoco. Por eso decimos que no hablamos solo de pájaros y maticas, que además tienen derechos y valor”.

Rojas-Suárez, también biólogo, reporta que hay un orden mundial en proceso de reajuste, “y ha quedado clarísimo que en 2050 tendremos una crisis demográfica con crisis de recursos naturales”. Ante ello “se ha planteado que la solución es el desarrollo sostenible y anclado en tres patas: eje económico, social y ambiental”. Al aflojar una de ellas “veamos cómo quedamos, especialmente por ser Venezuela un país rico en biodiversidad y en agua dulce” que además depende “de un recurso no renovable, como el petróleo”.

Efectos

El invisibilizar el ministerio del ambiente al dejarlo subsumido en otro genera un efecto negativo. “Si fuese un tema obvio, no habría problema, pero no lo es. Tener presente el ambiente es una cosa de gran importancia. No es irrelevante que un ministerio se llame ‘del ambiente’; al estar ahora en vivienda los caballos que van delante de la carreta son desarrollistas”, lamenta Luy.

Incluso, refiere Rojas Suárez, dentro del propio Ministerio del Ambiente “ya había fuertes tensiones por las prioridades y por la parte de infraestructura, porque el área de embalses se llevaba la mayor parte del presupuesto y otras áreas importantes no tenían tanta atención”.

Resulta aún más paradójico que se elimine el Minamb mientras la población en la calle evalúa que la basura es su principal problema, cuestiona el vocero de Provita. Rememora, también, que cuando se hace planificación del desarrollo “la variable ambiental no puede quedar fuera”.

Aunque el ministerio “tenía muchísimas fallas eran también grandes oportunidades”, recalca el biólogo. Pone el ejemplo del trabajo que desarrolla el Ministerio del Turismo, que “ha visto nuestras áreas protegidas como una oportunidad de desarrollo económico, y eso se puede hacer porque existe una red de áreas protegidas”. Cabe destacar que el Minamb tenía la obligación directa de manejar un porcentaje enorme del territorio nacional resguardado como Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae).

Tal como lo evidencia Luy, el fondo del debate es la contraposición de dos derechos: “El derecho individual y a corto plazo, que es el derecho a la vivienda, muy importante; y el derecho a un ambiente sano, que es un derecho colectivo para las generaciones presentes y futuras”. En este momento “se privilegia la acción cortoplacista para atender el derecho a la vivienda, y con ello se condena a las generaciones futuras”.

Ya hay experiencias que confirmar sus temores. En el año 2011 “el Ministerio de Comunas promovió la construcción de viviendas en los médanos de Coro, lo que fue denunciado por técnicos de Inparques. Pero este no ha sido el único caso”.

Revertir y cambiar

El gerente general de Tierra Viva insiste en la posición de las organizaciones ambientalistas: “Estamos pidiendo que se revierta esta medida”.

Ciertamente el movimiento ambiental venezolano “no está conforme con como se trabajaba en el ministerio”, acota. Esa institución, de acuerdo con su análisis, habría que restructurarla y hacerle una reingeniería. “Algunas cosas deben revisarse. ¿Cómo es posible que 15% del territorio nacional esté protegido como parque o monumento, y que en promedio haya un guardaparques para una superficie equivalente al municipio Libertador?”.

Suma otras preguntas: “¿Vamos atener parques nacionales de papel? ¿Queremos un ministerio que maneje solo 0,4% del presupuesto nacional, pero es responsable de 44% del territorio del país? Ese no es el ministerio que queremos, pero queremos que siga existiendo como ministerio”.

En opinión de Rojas Suárez, “hay que darle mayor fuerza a la calidad ambiental”. Manifiesta que no se ha sido contundente y efectivo “en la revisión, el asesoramiento, el cumplimiento de la ley sobre la basura” y está convencido de que “seguro hay oportunidades de mejora”. El ministerio tiene una fundación de zoológicos “mientras tenemos problemas con los zoológicos de Inparques”, por lo que se planteó que Inparques “cediera sus parques recreacionales a las alcadías, gobernaciones y Consejos Comunales”.

Igualmente se deberían fortalecer las instituciones a cargo de la cuenca del lago de Maracaibo y el lago de Valencia. Estas no son preocupaciones menores, sino problemas de Estado, resalta. Para todo ello “se necesita un ministerio sólido, porque le tocará enfrentarse con todos los intereses”.

Rojas Suárez parte de una premisa: “Errar es de humanos y aún no se ha dado la fusión” ministerial, e invita a “revertir esta medida” para poder abrir una discusión nacional sobre las cosas que se pueden hacer para mejorar el trabajo del Minamb. “Hay una cantidad de voces que tienen algo que decir en este tema”, precisa.

Ordenación del territorio

Luy estima que hay formas de conciliar “la necesidad de vivienda y la defensa del ambiente”. Explica que el Minamb “tiene la responsabilidad de la ordenación territorial” y que “en función de criterios ambientales, como la conservación de cuencas, se pueden delimitar poligonales donde desarrollar viviendas con todos los servicios, con tratamiento de aguas negras, con parques”.

Comenta, además, que el dilema entre viviendas y el Minamb no es nuevo en Venezuela ni en el continente. Trae a colación el caso de Colombia, donde al despacho de ambiente “le anexaron el de vivienda y hubo una protesta similar” a la venezolana.

Rojas-Suárez enfatiza que una de las grandes áreas de desarrollo ambiental “es el ambiente urbano” y analiza que ahora hay “un proceso de migración de zonas rurales a urbanas, lo que genera presiones sobre vivienda, calidad de vida, desarrollo social”.

En su criterio, “la idea de ciudad mala es una estigmatización, y se ha encontrado que los espacios urbanos son mucho más eficientes para el uso de los recursos, pero se requiere un organismo rector”. Para el biólogo es más que evidente que ambiente y vivienda pueden coexistir, pero sin restarle espacio al primero para privilegiar la segunda. (Vanessa Davies, Correo del Orinoco, 23.09.2014)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *