Rene Bros tiene más de 40 años viviendo entre las comunidades yekuana y sanema en el Alto Caura, la que fuera hasta hace unos pocos años una cuenca prístina, de las pocas en el planeta, según expertos ambientalistas nacionales e internacionales. Ahora está invadida por la minería ilegal y amenazada por el mercurio.

El sacerdote francés se desempeña como provincial de los Hermanitos del Evangelio en esa zona del municipio Sucre del estado Bolívar. Algunas personas le otorgan un papel de interlocutor entre las comunidades autóctonas y el resto de la sociedad. Por eso no le gusta exponerse a la prensa ni tampoco hablar de sí. Pero el deterioro continuo por el que atraviesan los ecosistemas en Guayana le ha obligado a romper su bajo perfil.

«Este es un país petrolero que no quiere asumir sus responsabilidades. El extractivismo tiene un costo ambiental muy grande», dice. Bros se apoya en el más reciente informe de Provea en materia ambiental, para señalar las faltas del Estado venezolano.

Toma el documento y lee la sección Derecho al Ambiente Sano: «La política del Estado carece de un plan integral con visión de largo plazo y responde con la implementación de proyectos y medidas dispersas a veces sin continuidad y con limitada evaluación de los resultados».

–¿Cómo evalúa la situación ambiental en general? –Estoy muy preocupado porque estamos viendo los efectos directos del calentamiento global en Venezuela, como fueron las fuertes lluvias de finales del año pasado y, antes, la fuerte sequía que afectó la producción de electricidad en el Caroní. Aún así, parece que no hemos tomado conciencia, los ciudadanos y el Estado, de que eso sucede en parte por la destrucción que vive Guayana.

–¿Qué acontece en esa región? –Hace unos meses, el Centro de Investigaciones Ecológicas de Venezuela actuó como portavoz de varias organizaciones ambientalistas y de centros de la Universidad Experimental de Guayana, que decretaron la emergencia ambiental. Las deforestaciones, las bullas mineras, la contaminación de ríos y cuencas son los problemas que seguimos sufriendo en la región.

–¿Qué ha pasado desde entonces? –Parece que la ecología sigue siendo asunto de unos expertos caraqueños que proclaman el ecosocialismo oficial, cuando en el sur seguimos golpeando alegremente el futuro de nuestra Guayana, nuestra tierra. Hay un contraste entre el norte que es golpeado y se le atiende, y el sur, que también es golpeado y no se le atiende.

–¿Por qué cree que sucede eso? –El problema ecológico no es ideológico. Tanto los países capitalistas como los socialistas atentan contra el medio ambiente. El problema es el resultado de una civilización descuidada. Es necesaria una transformación del paradigma civilizatorio heredado del pasado porque la opción ideológica y el cambio político no garantizan en sí el respeto de las normas ecológicas ni la transformación del paradigma civilizatorio vigente. Ojalá los diputados nacionales trabajen para salvaguardar el futuro ecológico de Venezuela y Guayana. En necesario y urgente un llamado a la educación antes de que sea demasiado tarde. De hecho, ya es muy tarde.

–¿Muy tarde? –¡Aquí ya es muy tarde! Es que ese es el problema. Lo que viene nadie lo va a parar. Ni las lluvias fuertes que vendrán.

–¿Qué hay que hacer? –Hay que crear conciencia.

¿Cómo? Pues, no limitándonos a informar sobre eventos que ocurrirán porque el peligro ya lo vivimos con el verano y las lluvias del año pasado, y seguiremos viviéndolo. Mientras tanto, aquí en Caracas estamos en una pelea ideológica. ¿Por qué olvidamos tan rápido, por qué no reflexionamos? ¿Será que estamos agobiados por la polarización y no atendemos lo esencial? Son los países capitalistas los culpables, pero también ese tipo de desarrollo lo tenemos aquí. Lo que digo es que no nos dejemos distraer por conflictos coyunturales de poder. Se trata de nuestra supervivencia. Eso es lo que dice el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon: `No podemos dejar que lo urgente comprometa lo esencial’. Si bien lo urgente es resolver el caos económico, lo esencial es garantizar la viabilidad y la integridad de la Tierra. La Comisión de Ambiente se la dieron a la oposición, no es del PSUV. Entonces, ¿cómo interpretar eso? Hay que pasar de pensar globalmente y actuar localmente.

08.0211 El Nacional c-4

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