Concluido el evento electoral que aglutinó las fuerzas políticas del país, la conflictividad laboral sigue intacta. El presidente Hugo Chávez resultó electo con el 53,43% de los votos y ahora debe hacer frente a las demandas socioeconómicas de los trabajadores de Guayana, quienes presionaron durante la campaña electoral para la activación de las mesas de negociación colectiva.

Desde hace dos semanas los trabajadores protestan por el pago inmediato de los pasivos laborales y la cancelación de un anticipo del contrato.

El contrato colectivo de los sidoristas venció en el 2010 y, hasta ahora, la negociación se ha dado sin la participación del Ministerio de Planificación y Finanzas y sin que Sutiss revele sus propuestas

Pero las elecciones presidenciales desplazaron la agenda sindical y esta semana, cuando están pautadas varias reuniones de discusión de convenios, las gerencias de estas empresas deben dar respuestas sobre el pago de anticipos.

La definición de los bonos compensatorios quedó pendiente y la discusión se paralizó por disposición de los patrones que alegaban en la víspera del evento comocial estar estudiando las propuestas económicas.

De modo que, los días sucesivos, son clave para los sindicatos. A lo interno de las empresas básicas el debate contractual se cocina en olla de presión.

En confianza
Los trabajadores, que  tienen entre dos y hasta cinco años sin aumento de salario, han emprendido paralizaciones aisladas con la intención de forzar un adelanto sin que, hasta ahora, estas hayan dado resultados.

La que genera mayor expectativa es la de Sidor. La última reunión de discusión de contrato desencadenó dos paros de ocho horas que fueron rechazados tanto por la siderúrgica como por el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y Sus Similares (Sutiss). Las acciones de protesta fueron rápidamente acuñadas a los supuestos planes “desestabilizadores” de la oposición.

El comité ejecutivo de Sutiss pidió confianza a los sidoristas y garantizó que, de no haber una respuesta para este 10 de octubre, evaluarán acompañar a los trabajadores en la protesta.

El contrato colectivo de los sidoristas venció en el 2010 y, hasta ahora, la negociación se ha dado sin la participación del Ministerio de Planificación y Finanzas y sin que Sutiss revele sus propuestas.

Auxilio financiero
Donde ya las cartas sí están echadas es en el sector aluminio. Los sindicatos han hecho públicas sus expectativas pero los presidentes de las empresas han supeditado su respuesta a una decisión del Ejecutivo.

Una de ellas es CVG Carbonorca cuyo debate fue reprogramado para este 10 de octubre. Sobre la mesa, el sindicato dejó la propuesta que se resume en la cancelación de 100 mil bolívares en compensación y 60 bolívares diarios sobre el salario básico.

En CVG Bauxilum, los sindicatos exigen 350 mil bolívares de compensación por los tres años de vencimiento del contrato y 75 por ciento de aumento salarial.

Empero, las expectativas no son altas para algunos dirigentes. “Si no tienen dinero para cumplir con las reclasificaciones cómo van a tener para cumplir con un nuevo contrato”, dijo el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Alcasa (Sintralcasa), Henry Arias.

El dirigente alcasiano fue uno de los que calificó como una “trampa” y una manipulación condicionar la definición de un pago para después de las elecciones presidenciales.

Tanto en Alcasa como en el resto de las fábricas del sector,  dependen de un subsidio del Gobierno tanto para garantizar el incremento de la producción, como para amortizar la millonaria deuda de pasivos laborales. (Clavel Rangel, Correo del Caroní, 09.10.12)

CONTRATOS VENCIDOS
En la región hay alrededor de 11 grandes contrataciones colectivas en mora que agrupan a más de 35 mil trabajadores directos. La mayoría de los convenios sobrepasan los dos años de vencimiento y son la principal razón de conflictividad en la región.

De acuerdo al Observatorio Venezolano de Conflictividad, Bolívar  es el estado donde mayor número de protestas hay por razones laborales.

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