Por Humberto Prado

Barinas: El interno José Obeimar Roa Cárdenas, de 26 años de edad, fue sentenciado a muerte catorce horas antes de que resultara ahorcado y lanzado al patio del Incuba ­que es como se conoce al penal de Barinas­, en medio del silencio del código del preso. Su cadáver fue avistado por los custodios del penal muy temprano en la mañana, tras ser lanzado al patio. Roa Cárdenas es el cuarto recluso del penal de Barinas que resulta ultimado por medio del ahorcamiento, pues para nadie es un secreto que desde hace más de dos años esta modalidad comenzó a practicarse en ese recinto carcelario, en sustitución de plomo o los chuzazos.

El Marite: Realizaron una requisa, logrando incautar cinco armas de fuego, entre ellas dos revólveres calibre 38, varias municiones, un cargador de pistola conocido como cocosete, seis celulares y varios objetos punzocortantes. Los objetos fueron localizados en el pabellón B, ¿qué tal? Marcos Vinicio Ortega Morales, de 32 años de edad, fue encontrado ahorcado en su propia celda en el centro de arrestos preventivos del Marite. Ortega Morales era funcionario de la Policía del estado Zulia. Se encontraba detenido en la sede de la policía del Municipio San Francisco (Polisur) por el delito de robo de vehículos, pero fue trasladado al retén del Marite.

La huelga de sangre de la Cárcel de Vista Hermosa culminó con una intervención de efectivos militares y funcionarios del MIJ, decisión que su directora, Consuelo Cerrada, califico como «una intervención integral, recuperación del espacio físico, aseguramiento de áreas y realizar una clasificación de la población privada de libertad». ¡Imagínense!, estimados lectores, Consuelo no apareció en el penal de Vista Hermosa, ni atendió a los familiares en el conflicto, sólo apareció esta criminóloga ­que dice creer en la humanización y reinserción de los seres humanos­, con una comisión conjunta de 2.000, funcionarios y helicópteros.

Así hizo acto de presencia la flamante señora Consuelo Cerrada. ¡Qué poder demostró!, después que 200 internos se flagelaran para hacer solicitudes relacionadas con sus derechos humanos ¡Tremenda directora de servicios penitenciarios! 17 directores de prisiones, contándola a usted, han pasado sin pena ni gloria por ese cargo, dejando kilómetros de sangre en su gestión.

Haga un pequeño ejercicio: sólo investigue cuántos internos tenía la población reclusa cuando entró en el cargo. Para que no espere mucho, se lo diré yo, había 24.000 internos y ahora hay 48.000 y la capacidad instalada que tienen los 33 centros de reclusión es para 12.500. ¿Qué le parece?, O sea, hay 35.000 internos que duermen en el piso, ventanas, escaleras, pasillos. Y, ¿sabe qué ocasionan los traslados?, problemas donde los internos pueden perder sus vidas, situación que los obliga a coserse la boca; pero así es la «humanización» que usted predica.

Humberto Prado

Director del Observatorio Venezolano de Prisiones

Fuente: Tal Cual 27.04.2011

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