esperanza hermidaAndaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos? 

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor

 Del Poema “Jornaleros” de Miguel Hernández, 1937

El título y el poema, parafrasean a los usados por Humberto Villasmil Prieto, en su análisis del otrora artículo 8 de la derogada LOT de 1991, norma que consagró derechos sindicales al funcionariado del Estado venezolano.[i]

Villasmil, laboralista venezolano hoy empleado en la Organización Internacional del Trabajo, es un amigo entrañable de la clase trabajadora.

En su publicación dijo que la huelga llegó “para quedarse” y que las autoridades del trabajo debían propiciar el diálogo para preservar los servicios mínimos indispensables, mientras hubiera huelga.

Años después se repite, pero para peor, un gran GALIMATIAS en la legislación laboral venezolana: derechos individuales garantizados en la letra y derechos colectivos vulnerados en la realidad

Durante los años ´90 del siglo XX, Venezuela fue atravesada por una espiral huelgaria que la recorrió desde todos sus puntos cardinales, y hubo conflictos laborales en los que se paralizaron colectivamente las actividades, garantizándose esos servicios mínimos indispensables.

Pero también hubo varios decretos de reanudación de faenas, dictados por el Ejecutivo Nacional, entre los que destacan el que suprimió la huelga magisterial de 1993 y las huelgas en tribunales.

Además, arbitrajes obligatorios como el de CANTV.

Por eso, hace 15 o 20 años estuvo hasta de moda y se popularizó hablar del “galimatías del artículo 8: un derecho sindical que se tenía, pero que no se tenía”…

Actualmente contamos con un Presidente que trabajó algún tiempo en El Metro de Caracas, a quien algunos califican como sindicalista.

Maduro sabe de huelgas, no porque haya organizado alguna, sino porque apoyó el proyecto político de Chávez, quien arribó y se mantuvo en la primera magistratura nacional desde 1998, cabalgando sobre los hombros de una clase trabajadora esquilmada en sus derechos, especialmente los contenidos en aquella LOT de 1991.

Eso es historia patria contemporánea.

Maduro sabe además que durante el gobierno de Chávez, que fue también suyo, continuaron las huelgas y los conflictos laborales con objetivos clasistas.

De hecho fue uno de los designados por Chávez para organizar la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT), con la que participó en las elecciones de la CTV en 2001 y fue actor de la construcción de la UNETE entre 2002-2003.

Por esa actividad, sabe que se ha venido produciendo una sostenida espiral de conflictos laborales, indiscutiblemente asociada a la exigencia de derechos sindicales y reivindicaciones salariales, sobre todo desde 2005-2006.

A pesar de su tiempo alejado del ejercicio sindical oficialista-corporativo, cuando presidente del Parlamento Nacional y Canciller, a Maduro le consta que el gobierno de Chávez, lejos de tolerar el constitucional ejercicio de la huelga, lo criminalizó al punto de transformarlo en delito.

Ahora, Maduro hace lo mismo que su antecesor.

Con ese mar de fondo, coloreado por promesas laborales incumplidas y vulneración de derechos, el 7 de mayo del 2013 cumplió un año de vigencia la LOTTT, instrumento que generó algunas esperanzas por la redacción garantista expresada en una parte de su texto, pero que para la dirigencia sindical del país, representa un nuevo GALIMATIAS.

Así lo denunciaron los ponentes de diversas centrales y corrientes sindicales que estuvieron presentes en el foro organizado por PROVEA para analizar el impacto de la ley en las relaciones laborales, “A 365 días de la LOTTT”.

Marcela Máspero, Coordinadora Nacional de la UNETE; Pedro Arturo Moreno, Secretario Ejecutivo de la CTV; Marcela León, Directora de Asuntos Internacionales de ASI; José Bodas, representante de FADESSS y miembro de C-CURA; y Víctor Márquez, Presidente de la APUCV, coincidieron en denunciar que la LOTTT es muy buena en materia de derechos individuales, pero viola los convenios internacionales fundamentales en materia de derecho colectivo del trabajo, la libertad sindical, la contratación colectiva y el derecho a la huelga.

El establecimiento de un Registro Nacional de Organizaciones Sindicales, novedad contenida en la LOTTT, conllevará a la eliminación de muchos sindicatos del país a finales de 2013, a pesar de su tradición de luchas y de su aporte a la historia democrática de Venezuela, tanto en el sector privado como en el sector público, denunciaron los sindicalistas en ese Foro del pasado 28 de Junio.

Ello, sin contar que al sindicalismo se le viene imponiendo un conjunto de leyes que penalizan la huelga, como insistentemente ha denunciado PROVEA a través de su campaña #HuelgaNoEsDelito y que las acciones del movimiento sindical, son consideradas por los tribunales del país y funcionarios gubernamentales, como actos terroristas y de lesa patria.

Años después se repite, pero para peor, un gran GALIMATIAS en la legislación laboral venezolana: derechos individuales garantizados en la letra y derechos colectivos vulnerados en la realidad.

Por ello desde PROVEA llamamos y llamaremos a rectificar estas actuaciones del Estado, y a cesar la represión y la violencia.   

[i] Villasmil P., Humberto, El Galimatías del Artículo 8. Ediciones de la Facultad de Derecho de la UCAB. Caracas, 1993

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