Las armas de fuego son un problema a nivel internacional que impulsa a la búsqueda de un marco legal para regular su tráfico. Hoy en día, las armas pequeñas y livianas son las más usadas en la destrucción masiva. Todos los años cerca de 500 mil personas mueren en el mundo por causa de armas pequeñas usadas en conflictos, crímenes y otras formas de violencia. De ese total, 300 mil mueren en conflictos armados, mientras que 200 mil son víctimas de homicidios, crímenes, suicidios y accidentes (Small Arms Survey, 2002). En otras palabras, una persona muere cada minuto por causa de las armas pequeñas. La mayoría de las víctimas de la violencia son civiles, y buena parte son jóvenes, mujeres y niños.

En Venezuela, el uso de armas de fuego se extiende de forma alarmante. Son de fácil adquisición, -sea de forma legal o ilegal-, fáciles de esconder, de usar pero difíciles de controlar. Las consecuencias pueden ser vistas todos los días en los diarios y en las noticias de la televisión. Adolescentes y jóvenes son los que corren el mayor riesgo, y los hombres aparecen más vulnerables que las mujeres.

La presencia constante de armas en el mundo ha cambiado la naturaleza de la violencia. Tensiones entre los pueblos se transforman en guerras y conflictos banales (como discusiones entre amigos o problemas por el tránsito) culminan en tragedias. Sociedades tranquilas pasan a ser campos de batalla. Las armas de fuego son mucho más un peligro que una protección, ya que aumentan el riesgo a los dueños de ser muertos y heridos; es así como generan una falsa sensación de seguridad. Comprada para el uso en autodefensa, un arma guardada en casa aumenta el peligro para la familia: esas personas tendrán cuatro veces más posibilidades de resultar heridas accidentalmente; además, dichas armas tienen siete veces más posibilidades de ser usadas en asaltos u homicidios y 11 veces de ser usadas en tentativas de suicidios. Además, usar un arma de fuego para resistir un asalto aumenta los chances del dueño de morir por un disparo.

A nivel mundial, los modos más comunes en que las armas legalmente compradas terminan en el mercado ilegal son por ventas ilegales y traslados, ya que un gran número de las armas que entran en el mercado ilegal vienen de distribuidores autorizados que trabajan para el comercio legal. También la reventa ilegal (armas pequeñas y ligeras que se compran legalmente pero luego son entregadas a un segundo dueño no autorizado por «triangulación»), el robo (según Naciones Unidas, más de 100 mil armas pequeñas y ligeras son robadas anualmente), el desvío de armas sobrantes del Estado y muchas armas recuperadas del crimen que reingresan en el mercado ilegal al no ser rápidamente destruidas. En algunos casos, las roban de los arsenales gubernamentales o las venden los oficiales corruptos.

Reducir la cantidad de armas es el recurso más eficiente para disminuir la cantidad de muertos y heridos por la violencia social en Venezuela. El arma de fuego es uno de los principales instrumentos para la práctica de la violencia en los conflictos o en los crímenes.

 

Red de Apoyo por la Justicia y la Paz 03.10.11

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