«Noel Rodríguez ha regresado, hemos encontrado sus restos». Con esa frase inicié una reciente rueda de prensa; esa expresión es la que más se adecua al actual momento histórico que está viviendo y construyendo el pueblo venezolano.

Noel regresó para el reencuentro con los suyos, con la nación que rescató su condición de bolivariana, con su patria ahora refundada; hecho del cual fue protagonista anticipado y que le costó la vida. Regresó también para encontrarse con el Estado democrático y social de derecho y de justicia, con la democracia participativa y protagónica, con la inclusión y la justicia social que soñó toda una generación de la cual él formó parte.

…por primera vez en nuestra historia republicana tenemos un Estado fuerte y sólido, con estabilidad política y social; tenemos una Constitución afianzada e internalizada en la conciencia colectiva y una Fuerza Armada Nacional Bolivariana hecha pueblo.

¡Qué contraste con aquel país que lo persiguió, torturó, mató y luego desapareció su cadáver! Un Estado cuya característica resaltante fue la confrontación política mediante la represión, la tortura, los asesinatos y desapariciones; donde la protesta popular se consideraba un crimen.

No obstante, en los últimos días hemos visto cómo, quienes añoran y defienden aquel país del cual fue víctima Noel, utilizan un lenguaje agresivo y cargado de odio hacia las nuevas instituciones, sus representantes e incluso, contra el pueblo venezolano que ha visto reivindicadas sus luchas de otros tiempos; se trata de un grupo minoritario que anhela el pasado criminal y violatorio de los derechos humanos.

Esta circunstancia nos debe llevar a reflexión y a estar alertas, porque una de las características de una verdadera democracia como la nuestra, participativa y de inclusión, es que siempre ha de tener enemigos al acecho, esperando la oportunidad para golpearla y aniquilarla: siempre habrá intentos.

Sin embargo, por primera vez en nuestra historia republicana tenemos un Estado fuerte y sólido, con estabilidad política y social; tenemos una Constitución afianzada e internalizada en la conciencia colectiva y una Fuerza Armada Nacional Bolivariana hecha pueblo.

Es realidad, contamos con instituciones democráticas que han dado muestras de reciedumbre democrática, sometidas a implacables campañas desestabilizadoras, tras las cuales han resultado más fortalecidas. Quizás esto responda o es el marco explicativo del porqué expresé que «Noel ha regresado…», y es que ahora puedo reafirmar que la justicia que se está logrando en su caso es la emanación de un avance histórico, político y cultural.

Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República.

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