Por Feliciano Reyna

LA PENALIZACIÓN DE LOS CONSUMIDORES DE DROGAS ilícitas está fomentando la epidemia de VIH con consecuencias sociales y de salud, tremendamente negativas. Se necesita una completa reorientación de la política. Así comienza la «Declaración de Viena», documento hecho público con motivo de la celebración de la XVIII Conferencia Internacional sobre el VIH / Sida, que tuvo lugar el año pasado en esta ciudad Austríaca. La traemos a colación porque finalmente parece estar tomando cuerpo un debate internacional serio acerca de la «guerra contra las drogas», que parece finalmente hacer más daño que bien a las personas, y ha sumido a algunas ciudades en situaciones de violencia inmanejable por los gobiernos locales y nacionales. Tomamos algunos textos de la Declaración, que asume la respuesta al consumo desde las personas y los daños que el uso de drogas les ocasionan: «En respuesta a los daños sociales y de salud ocasionados por las drogas ilícitas, se desarrolló, con el auspicio de las Naciones Unidas, un gran régimen internacional de prohibición de drogas. Décadas de investigación proporcionan una extensa evaluación de los impactos de la ‘Guerra contra las drogas’ global (… ) la comunidad científica internacional pide un reconocimiento de las limitaciones y perjuicios de la prohibición de drogas, y una reforma de la política de drogas para retirar barreras hacia una efectiva prevención de VIH, tratamiento y cuidados.

 

La prueba de que la aplicación de las leyes fracasó en evitar la disponibilidad de drogas ilegales (… ) es ahora inequívoca. Más aún, no hay evidencia de que mayor fiereza en la aplicación de la ley reduzca significativamente la prevalencia en el uso de drogas. Los datos demuestran que está creciendo el número de países donde se inyectan drogas ilegales (… ) mujeres y niños son cada vez más afectados. En algunas áreas donde el VIH se está extendiendo más rápidamente, tales como Europa Oriental y Asia Central, el predominio de VIH puede llegar hasta un 70% entre personas que se inyectan drogas, y en otras áreas más de 80% de todos los casos de VIH están dentro de este grupo.

 

Vista la abrumadora evidencia de que la aplicación de las leyes antidrogas no ha logrado alcanzar los objetivos indicados, es importante que se admitan y se encaren sus consecuencias nocivas: epidemias de VIH estimuladas por la penalización de quienes usan drogas ilícitas; brotes de VIH entre consumidores encarcelados e institucionalizados; socavación de los sistemas de salud públicos cuando la aplicación de la ley aleja a los consumidores de los servicios asistenciales y de prevención y los empuja a ambientes donde aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas y otros estragos; estigmatización de las personas que usan drogas ilícitas; severa violación de derechos humanos, incluyendo tortura, trabajo forzado, tratamiento degradante e inhumano y ejecución de delincuentes en un número de países; un mercado ilícito masivo, con un valor anual estimado en 320.000 millones de dólares estadounidenses.

 

Centro de Información Nacional de VIH/SIDA, 0212-952-2009

 

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06.06.11  El Universal

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