rafael uzcateguiA propósito de la discusión abierta a raíz de la promoción del proyecto Arco Minero del Orinoco (AMO) por parte del Gobierno nacional, es pertinente la mirada que nos ofrece el ingeniero hidráulico francés William Sacher, en su texto Recursos naturales: La importancia de la dimensión social de los yacimientos, publicada en Nueva Sociedad 252.
Sacher explica que para un territorio sea considerado como yacimiento, independientemente de la potencialidad de los recursos que tenga, son necesarias la confluencia de una serie de dimensiones sociales, por lo que prefiere hablar de “recursos socionaturales”: “Hay que pensar el problema de los eventuales límites de los recursos naturales (los picos), sino también analizar el proceso que lleva a la identificación y clasificación -en un contexto histórico y lugar dados- de ciertos territorios con características específicas como yacimientos.
Para Sacher, las dimensiones del proceso de identificación de los yacimientos serían:
a) Disponibilidad geológica: Suele ser la más resaltada y está vinculada a la ley del mineral o a la calidad del hidrocarburo, pero también a la profundidad, cantidad y calidad físico-química, así como la estabilidad del terreno del sitio.
b) Innovaciones tecnológicas: Innovaciones en los métodos de extracción, economías de escala, eficiencia energética, la aplicación de nuevas tecnologías de información y comunicación, las cuales tienden a bajar los costos de explotación y aumentar la disponibilidad geológica.
c) Precios, especulación financiera y demanda global: Los precios a escala internacional son determinantes para definir los límites del subsuelo explotable de manera rentable. También tiene incidencia la actividad en los mercados de los derivados financieros. Altos precios generan incentivos para incrementar la especulación y el financiamiento de la exploración por capital de riesgo y, por consiguiente, la extensión de la definición de los yacimientos. La demanda global y los precios de minerales y petróleo se ven afectados por las innovaciones que implican cambios en su consumo o el desarrollo de sustitutos.
d) Precondiciones materiales: El nivel de acceso físico y la disponibilidad de infraestructuras de transporte, energía y comunicación son parámetros a considerar. La falta de infraestructuras, baja disponibilidad de energía o fuentes de agua, puede disminuir la rentabilidad de un proyecto. Este “medio ambiente construido” es una precondición para la producción, acumulación y circulación de inversiones, por lo que la construcción de infraestructura implica la producción de nuevos espacios, lugares y ambientes adecuados para la producción minera a gran escala.
e) Marco legal y contexto político: Algunas características que pueden afectar la rentabilidad de los potenciales yacimientos: 1) Variaciones en los regímenes fiscales y de regalías, subsidios y barreras al comercio internacional; b) Régimen legal de acceso al (y de tenencia del) suelo y del subsuelo, y de gestión de los conflictos vinculados; 3) Áreas protegidas o patrimoniales y otras legislaciones de protección del medio ambiente y 4) Regulaciones laborales.
f) Movimientos sociales y nivel de aceptación social del extractivismo: El papel de los movimientos sociales y su incidencia política, tanto del lado de las protestas contra la extracción como del lado del consumo de ciertos commodities, puede tener impacto en la viabilidad de un proyecto. La capacidad que muestran los gobiernos para conseguir la aceptación o la resignación de las comunidades frente a las actividades extractivas a gran escala es clave para obtener la confianza de inversionistas en un territorio. Esta aceptación se consigue ya sea mediante el manejo de estrategias discursivas o narrativas, de la criminalización de la protesta o del uso de la fuerza pública.

 

g) Geografía de los yacimientos, las zonas verdes, aspectos de clase: regiones organizadas políticamente, donde existen poderes políticos y económicos fuertes, pueden ser incompatibles con las actividades extractivas industriales. La tendencia es identificar yacimientos donde la eventual resistencia a la actividad minera sea menor. Incluso, si los habitantes ya han sido empobrecidos por procesos de desposesión anteriores, sus territorios serán más adecuados para la identificación de yacimientos.
h) Recursos socionaturales: Los yacimientos y los recursos son realidades socialmente construidas y no realidades físicas o naturales absolutas. Por eso el autor propone el concepto Recurso socionatural, entendido como el fragmento de subsuelo con propiedades geológicas particulares y elegidos en un contexto sociohistórico y geográfico, tecnocientífico, político, jurídico-legal, económico-financiero y cultural dado, que cumple con las necesidades (o representa promesas de cumplirlas a futuro) de una sociedad dada en relación con las materias primas.
El acercamiento de Sacher nos permite identificar las sinergias necesarias para que un Estado como el venezolano promueva un proyecto de minería de las dimensiones del AMO. Aprovechando la oportunidad discursiva de estar inmersos en una crisis económica, se construye una narrativa que identifica a los minerales como posibilidad de salir de ella a corto plazo, mediante una supuesta explotación racional y sustentable. Sin embargo seguiremos insistiendo en nuestro enfoque de derechos, tanto del medio ambiente como de las comunidades campesinas e indígenas que serán afectadas.
Rafael Uzcátegui|Coordinador general de Provea

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