Estoy dedicado intensivamente a la edición de mi libro por aparecer. Trabajo exigentísimo, de detalles, que en ocasiones debe ser sin cortes. En eso estaba el pasado martes muy temprano cuando recibí un primer mensaje sobre una situación de conflicto agudo en Morón. De visitas domiciliarias, persecuciones, fuerza militar en la calle y más.

Me referían el supuesto aborto, por la Guardia Nacional, en horas de la madrugada, de una toma de la alcaldía y de las vías urbanas, tal como ya había sucedido en abril pasado. La acción incluía al grupo de despedidos del gobierno municipal y trabajadores descontentos de diversos centros de trabajo. La Guardia, además, plantó resguardo a la sede del gobierno local e instaló diversas alcabalas, incluso fuera del municipio. Junto con eso, un grupo de partidarios del alcalde realizó una concentración de apoyo frente a la sede municipal.

Durante el día, en los descansos o interrupciones de mi trabajo, intenté hacer seguimiento al caso. Pocas informaciones. Mucha confusión. Un problema entre oficialistas, era la opinión de varios. Pero había una fuerte presencia de fuerzas del orden en la ciudad.

Morón –ya lo había declarado en abril- es un polvorín, en razón del alto número de despedidos y las múltiples insatisfacciones de su masa laboral. Su caso resulta preocupante, porque concentra, en una zona de grandes unidades productivas, azotada por la pobreza y la penuria, un gran número de problemas laborales y locales.

Hace apenas unos tres meses, se alebrestaron los trabajadores de Morón y El Palito, importantes centros estratégicos del centro del país. La protesta de miles de trabajadores, paralizando Morón y las comunicaciones regionales y nacionales, durante seis horas y en tres sentidos, representó un evento sobre el cual dijimos que representaba un foco de problemas mayores. Morón y Puerto Cabello, en la costa central del país, están en el ojo del huracán.

Declaramos, en esos días, que Morón y Puerto Cabello estaban no sólo en la carraplana, sino que los veía sobre un polvorín. Dijimos, textualmente, a un diario local porteño, que “se debe desactivar los conflictos. O se vendrán encima más problemas. La terrible situación del conflicto político nacional origina buena parte de los problemas. Genera el ambiente de lucha observable en todas partes.

Pero no se puede jugar con los demonios. El diablo tienta. Es mejor resolver los problemas que dejar que se resuelvan solos”.

Después, han surgido nuevos problemas. En Cavim, por ejemplo. Empresa militar. Morón-Puerto Cabello, la Costa Oriental del Lago y Guayana son zonas en las cuales ha habido un choque fuerte contra los trabajadores y empresas y son prueba de los efectos de una pésima actuación pública del régimen y una gran desconsideración a la masa laboral.

La noche del martes intentamos conversar con periodistas. Lo hicimos con José Dao, dueño de la principal emisora local, escribimos mensajes a varios amigos más y no llegamos a completar la información de lo sucedido. Tampoco, después, con otros periodistas.

La consulta a los medios impresos locales del miércoles no produjo nada. La noticia no estaba. El día jueves, Betty Cárdenas, líder de los despedidos de la alcaldía, afirma “todo lo que el alcalde declaró en el periódico es una gran mentira”, que “sus intenciones son que les sea cancelado lo que se les debe desde hace varios meses y que nunca tuvieron intenciones de trancar las vías de acceso al municipio Juan José Mora” y “agradeció al pueblo de Morón por todo el apoyo recibido durante todo este tiempo, asegurando que la lucha sigue por la comunidad, los derechos y por este municipio que tanto lo necesita”.

¿Hubo o no sucesos en Morón el martes? ¿Por qué no lo recogió la prensa? Parece ser la historia de un conflicto que no existió.

Santiago José Guevara García
Publicado en conflictove.wordpress.com

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