Por Nelson Constant
La sociedad venezolana se fue construyendo bajo la falsa ilusión de que un arma brinda seguridad, pero nada más lejos de la realidad. ¿Cuántas personas han sido asesinadas con su propia arma? ¿Cuántos funcionarios y funcionarias policiales en los últimos meses han muerto en manos del hampa para robarles sus pistolas? Esto indica que el poseer un arma no brinda seguridad.
Poseer un arma nos convierte en posibles víctimas
Ése es el primer paradigma que debemos romper socialmente ya que, por el contrario, en la actualidad, el arma nos potencia como posibles víctimas de un atraco u homicidio; la misma es vista como un “instrumento de trabajo” por los y las delincuentes. Por ejemplo, en los hogares, la presencia de armas crea peligros y fomenta que los jóvenes crean que es natural portar armas y ése factor genera violencia social.
Las armas están en todos los sectores sociales
El segundo paradigma que es necesario fracturar es el pensamiento de que los que están armados son los y las pobres y los que viven en los barrios de las grandes ciudades del país. En Venezuela, en los últimos años, se generó un armamentismo en todos los sectores de la sociedad, desde los más pobres hasta los más pudientes, y ése es uno de los aspectos que la Comisión Presidencial para el Control de Armas, Municiones y Desarme debe “mirar con lupa”, y así romper con la visión de que los únicos que están armados son los y las que viven en los sectores populares (barriadas) del país. Aunque se les ha estigmatizado a los y las pobres, pasa lo contrario en la realidad: cuando vemos en la calle a personas tratando de dirimir sus diferencias con un arma, no son exactamente personas humildes provenientes de los barrios; son generalmente personas con buen poder adquisitivo o buena posición social.
Medidas para mayor seguridad ciudadana 
Es por ello que muchos sectores de la sociedad venezolana vemos con beneplácito, y otros con incertidumbre, la creación de la Policía Nacional Bolivariana, la asistencia técnica al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC) y la reciente creación de la Comisión Presidencial para el Control de Armas, Municiones y Desarme, como políticas del gobierno nacional, tendientes, entre otras metas, a la disminución de los índices de violencia en el país, para lograr una mayor seguridad ciudadana.
Discusión desde la base
Los venezolanos y las venezolanas aspiramos y esperamos que la Comisión Presidencial para el Control de Armas, Municiones y Desarme (COPREDE) tome en cuenta a los diferentes sectores que conforman el país, que construya una propuesta de desarme de abajo hacia arriba, del pueblo hacia la comisión. Para ello, la COPREDE debe impulsar el fortalecimiento de la participación de las instituciones del Estado y, principalmente, la participación del Poder Popular, consejos comunales y cualquier otra forma de organización social legalmente constituida. Las personas debemos ser tomadas en cuenta en el tema del desarme y el control de armas.
Propuestas para el desarme
La paz social en Venezuela pasa por muchos factores. Uno de ellos es el desarme efectivo, por lo que hacemos un llamado para que todos y todas demos un paso al frente con propuestas asertivas para que la COPREDE tenga éxito en las políticas que va a generar desde su seno. Esta comisión debe apoyar su labor con jornadas pedagógicas en las instituciones educativas porque ya las armas están en las escuelas. Los y las estudiantes las llevan al contexto escolar con la finalidad de dirimir sus diferencias, de intimidar, etc., pero los y las docentes, por temor a represalias y para proteger  su propia integridad física, han invisibilizado el problema. Si se investiga seriamente la presencia de las armas en las escuelas se podrá llegar a las armas que existen en los hogares y, en consecuencia, se estarían abordando dos frentes del problema: sacar las armas de las escuelas y de las casas.
La ciudadanía aspira que el tema del desarme no se quede en palabras o buenas intenciones. Es necesario que el mismo se asuma con seriedad y responsabilidad, que no se politice, que las propuestas de la COPREDE estén acompañadas de una ley para el desarme, la cual daría el marco jurídico para el desarme de la sociedad civil y el control de armas y municiones.  Es clave generar una conciencia ciudadana del por qué debemos desarmarnos y hacer entender que poseer un arma no es garantía de seguridad.

–    ¿Cuántas personas han sido asesinadas con su propia arma? ¿Cuántos funcionarios y funcionarias policiales en los últimos meses han muerto en manos del hampa para robarles sus pistolas? Esto indica que el poseer un arma no brinda seguridad.

–    El arma nos potencia como posibles víctimas de un atraco u homicidio; la misma es vista como un “instrumento de trabajo” por los y las delincuentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.